DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN
1. Salud Mental: Crisis de Depresión Adolescente
Los datos nacionales de SENDA 2024 revelan indicadores preocupantes de salud mental que se proyectan en Santo Domingo:
Indicadores de Depresión y Desmoralización:
- 34-35.4% de estudiantes reporta “sentirse un fracaso”
- 39.6% presenta baja autoestima (“no soy bueno para nada”)
- 13.1% reporta sentirse “triste o decaído” de forma significativa
- 14.2% se siente solo/a (indicador de aislamiento social)
- 35.4% ha sentido aburrimiento persistente de los estudios
Déficit de Comunicación Familiar:
- 37.5-40.5% de adolescentes tiene dificultad para conversar sobre temas personales con padres/cuidadores.
- Esto refleja una ruptura de la comunicación bidireccional familiar que agrava los síntomas depresivos
2. RELACIÓN CRÍTICA ENTRE BURNOUT PARENTAL Y RIESGO ADOLESCENTE
La comuna enfrenta una “tormenta perfecta” donde convergen tres factores:
Factor 1: Burnout Parental
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- 6-38% de madres chilenas experimenta burnout parental. (Santelices et al., 2022).
- En Santo Domingo, esta realidad del burnout parental no es estadística abstracta: significa que entre 500 a 2.000 padres y madres de la comuna están experimentando agotamiento crónico que se está transformando en consultas médicas por estrés, migrañas, problemas de presión arterial, trastornos gastrointestinales, insomnio crónico, y otras manifestaciones somáticas. Son padres y madres que llegan a CESFAM reportando “no sé qué me pasa”, y los doctores no encuentran causa orgánica porque la causa es emocional—es el cuerpo pidiendo a gritos que pare. Pero el problema va más allá de la salud de los adultos. Junto con esta crisis física, existe una orfandad profunda en el rol parental: tenemos padres y madres que se sienten sin herramientas, sin brújula, sin esperanza de estar haciéndolo bien. La pregunta permanente en sus mentes es “¿Lo estoy haciendo mal?” mientras cargan el peso de educar sin red de apoyo, sin validación, sin saber a quién recurrir cuando el agobio los desborda y esta orfandad es particularmente devastadora en la primera infancia.
- Los padres con burnout tienen menor capacidad de apoyo emocional y menos disponibilidad para acompañar a los hijos.
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Factor 2: Baja Participación Escuela-Familia
• Solo 38.9% de apoderados califica con nota máxima la frecuencia de entrevistas con profesores.
• Padres agotados no asisten a reuniones ni participan en actividades preventivas.
• La brecha comunidad-escuela se amplía, dejando a adolescentes sin red de contención.
Factor 3: Aumento de Conductas de Riesgo
• Adolescentes con depresión + padres ausentes + pares consumidores = receta para consumo de sustancias
• El consumo de alcohol/drogas funciona como automedicación para depresión en adolescentes
• Se crea un ciclo intergeneracional: depresión adolescente → consumo → trauma → burnout parental futuro
3. VISIÓN Y PROPUESTA: CONECTEMOS COMO RESPUESTA INTEGRAL
Es por todo lo anterior que a nivel comunal y provincial resulta imperativo trabajar con los padres no solo en prevención del consumo de drogas y alcohol, sino que además en paliar y mitigar el agobio inherente a la crianza en la primera infancia y en la adolescencia. Esta no es una intervención secundaria o complementaria; es el corazón mismo de cualquier estrategia de salud mental comunitaria efectiva.
Sabemos por evidencia científica que es en la familia donde emerge el sentido de la vida, donde se construye la identidad, donde germina el amor por uno mismo y por otros. Una familia donde los padres están agotados, desconectados, sin esperanza, transmite esa desesperanza a sus hijos. Pero una familia donde los padres reciben apoyo, validación y herramientas para manejar el estrés, transmite fortaleza, resiliencia, conexión.
Sin atención sistemática al bienestar parental, podemos caer en una decadencia moral que transformaría la identidad misma de Santo Domingo: de la tranquila, acogedora y solidaria comuna que hoy es, a un territorio fragmentado donde prevalecen la desconexión, el aislamiento y la desesperanza. Nuestros adolescentes seguirían buscando respuestas en el alcohol y las drogas, nuestros padres seguirían sintiéndose invisibles, y la calidad de vida que hemos construido se erosionaría silenciosamente.
Pero hay esperanza. Y esa esperanza tiene nombre: intervención integral, basada en evidencia, y hecha con la mente, la inteligencia y la voluntad.
4. En la Fundación Conectemos; Sabemos Cómo Hacerlo
En Conectemos, hemos dedicado más de 15 años a entender la dinámica familiar, el estrés parental, y las rutas de intervención que realmente funcionan.
Nuestra fundación ha trabajado directamente con familias en diversos contextos, buscando un objetivo único: fortalecer la familia como núcleo de sentido, protección y amor.
Mario Vidal Menares
Psicólogo Universidad del Desarrollo
Magister en Educación Emocional
Fundación Conectemos

