La investigadora Katherine del Villar, junto a Slavija Agnic, Viviana Balboa y Alejandra Arancibia, han podido profundizar en el mundo del sueño en este tiempo de pandemia.
La situación de pandemia mundial decretada en el mes de marzo del año 2020, debido al brote COVID-19, ha generado nuevos patrones conductuales en la sociedad a raíz de las normas gubernamentales impuestas en países afectados. Estas legislaciones, son de carácter sanitario y obedecen a medidas de control tales como: confinamiento y aislamiento social, medidas que han generado, afecciones de carácter psico-social y emocional. Una de las alteraciones se relaciona con el sueño y factores influyentes en su calidad.
El sueño, integra aspectos tanto cualitativos subjetivos (profundidad del sueño, reparación de éste) como aspectos cuantitativos (duración, número de despertares nocturnos y latencia). Para un correcto desarrollo de los factores enunciados sobre ambos aspectos, se requiere de una higiene apropiada del mismo.
Uno de los factores fundamentales del funcionamiento apropiado del sueño, es el ciclo circadiano, regido por el reloj biológico del hipotálamo y que da cuenta de los estados de vigilia-sueño relativos a diversos aspectos tales como, la rutina diaria, la exposición a luz solar y las diversas actividades, tanto laborales, nutricionales, como de actividad física que se realizan durante un día. Cuando este reloj se ve afectado en algunos de estos aspectos, es evidente que se produzcan alteraciones del sueño y estas tengan repercusiones relacionadas con la salud mental o la calidad de vida de los afectados. Este artículo de revisión bibliográfica tiene por objetivo describir los factores que influyen en la higiene del sueño producto del confinamiento por SARS-CoV-2.

